RESÚMENES BLOQUE 11


11.1. La creación del Estado franquista. Grupos ideológicos y apoyos sociales. Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas. El contexto internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior.

Introducción
En sentido estricto, la dictadura franquista empezó el 01/10/36, al ser elegido el general Francisco Franco, por sus compañeros militares sublevados, Jefe del Estado, del Gobierno y Generalísimo de los ejércitos, y duró hasta su muerte, el 20/11/75.
 La esencia del régimen se mantuvo inalterable mientras duró, sin embargo, se liberalizó en algunos aspectos, no por voluntad propia, sino por las necesidades surgidas del contexto internacional y de la situación económica.

La creación del Estado franquista, bases ideológicas y apoyos sociales
Franco era un militar africanista, católico, que profesaba un nacionalismo de signo agresivo y excluyente. Consideraba las virtudes atribuidas al ejército como la esencia de los valores nacionales. En su régimen los militares fueron el apoyo más decidido y fiel, teniendo un papel relevante a la hora de administrar el poder. El autoritarismo como seña de identidad de esta institución, fue también uno de los rasgos distintivos del régimen. Para el mantenimiento del orden utilizó a la Guardia Civil y la Policía Armada, que se convierten en el poder disuasorio del régimen.
Catolicismo y patria se convirtieron para él en la misma cosa. Se veía a sí mismo como elegido por Dios para salvar a la patria, sobre todo tras el apoyo de la Iglesia a su bando en la guerra. El franquismo se definirá ideológicamente como nacionalcatólicismo. La jerarquía eclesiástica y la mayoría del clero fueron el poder legitimador de la dictadura ante la opinión pública católica nacional e internacional. A partir de la firma del concordato con la Santa Sede en 1953, la Iglesia tuvo presencia en las más altas instituciones del régimen. Los llamados ¨católicos¨ estuvieron siempre presentes en todos los gobiernos de Franco. Sin embargo, algunos sectores de católicos, en Cataluña y el País Vasco, se mantuvieron hostiles al franquismo. A partir del Concilio Vaticano II (1962-65), una parte de la jerarquía eclesiástica y del clero también inició un distanciamiento progresivo.
Su nacionalismo agresivo se basaba en una interpretación heroica de la historia de España, según la cual tenía un destino imperial. La frustración de este destino se debía a las influencias de la Ilustración y del liberalismo, corrientes llegadas de fuera de España.
Según el dictador, los enemigos naturales que conspiraban contra España eran los liberales, los masones, los anarquistas, lo judíos, los socialistas y los comunistas.
Además, su idea monolítica y homogénea de España no admitía la autonomía vasca, catalana o gallega, por lo que serían eliminadas, y las manifestaciones nacionalistas, perseguidas.
En definitiva, Franco estaba en contra de la democracia y de la separación de poderes de la revolución liberal. Creía en la unidad, la autoridad y la jerarquía. Definía su régimen como democracia orgánica, que implicaba que la representación política no la constituían los individuos, sino lo que se suponía que eran las unidades orgánicas de la sociedad: la familia, el municipio y el sindicato.
Los rasgos propios y permanentes del franquismo fueron el carácter de dictadura personal, el unipartidismo y la división permanente del país entre vencedores y vencidos. Fue, sobre todo al principio, una versión del fascismo. Aunque el franquismo tuvo que ir adaptándose a las nuevas circunstancias internacionales y sociales, nunca renunció a sus principios básicos.
La Falange y los tradicionalistas constituyeron pilares ideológicos fundamentales. Durante la Guerra los unificó creando, Falange Española Tradicionalista y de las JONS, aunque de afiliación no obligatoria más que para los funcionarios del Estado. La Falange era un cuerpo burocrático del Estado, con funciones de propaganda y de organización.
Además, el franquismo contó con el apoyo de los terratenientes, financieros, empresarios, pequeños propietarios rurales, etc. A lo que se le añadió, como apoyo popular indirecto, el proceso de desmovilización política de la sociedad española, debido, en parte, a la propaganda del Régimen, la censura y el miedo a una nueva guerra civil. Este fenómeno social se conoce con los nombres de mayoría silenciosa, mayoría ausente o franquismo sociológico.

Etapas políticas institucionalización del régimen. El contexto internacional, del aislamiento al reconocimiento internacional.
La dictadura franquista pasó por tres fases políticas relacionadas con su proceso de institucionalización y las circunstancias internacionales: fase totalitaria (39-59), fase tecnocrática (59-69) y fase de descomposición (69-75). 
La fase totalitaria se caracterizó por el retroceso económico, la involución ideológica y la dureza de la represión.
La evolución de la 2ª Guerra Mundial condicionó la política interior. Cuando estalló la guerra, España se declaró neutral, tras no llegar a un acuerdo con Hitler para su participación, aunque ante los triunfos de Alemania pasó a la No Beligerancia, mostrando claramente su simpatía por las potencias del Eje y enviando la División Azul para luchar contra la URSS. El franquismo se identificó aún más con el fascismo. Cuando las potencias del Eje empezaron a tener problemas, España se declaró nuevamente neutral y comenzó a entablar contacto con los aliados. Para mostrar una imagen más representativa, la dictadura se dotó de las Cortes y el Fuero de los Españoles.
Las Cortes formadas por procuradores, la mayor parte nombrados por Franco o por instituciones del Régimen, no controlaban la acción del Gobierno y Franco reunía íntegramente los poderes ejecutivo y legislativo. El Fuero de los Españoles era una declaración de derechos de los españoles, una especie de sucedáneo de Constitución. Pero estos derechos no podían utilizarse para atacar la unidad espiritual, nacional o social de España. Además, el Régimen tenía la posibilidad de suspenderlos. En el mismo año 1945 se aprobó la Ley de Referéndum, que pretendía mostrar que en España estaba reconocido el sufragio universal. Así, esta ley establecía que los españoles podían ser consultados individualmente en forma de plebiscito nacional, siempre por decisión de Franco y para preguntarles sobre las cuestiones de Estado.
Cuando acabó la Guerra Mundial, la dictadura quedó aislada internacionalmente, tanto diplomática como económicamente. Las grandes potencias vencedoras consideraban a España como el último reducto del fascismo. En 1946, el régimen franquista no fue admitido por la ONU y Francia cerró la frontera con España, además de que se retiraran los embajadores de España, de la mayor parte de países a instancia de la ONU.
Franco justificó el aislamiento como una conjura internacional de los enemigos de España. Pero tomó algunas medidas para mejorar la imagen del régimen como la eliminación del saludo con el brazo alzado, la creación del Consejo de Regencia y del Consejo del Reino y la promulgación de la Ley de Sucesión (1947). Aprobada en referéndum, con el voto afirmativo del 93% de los votantes, con solo una abstención del 18%. Según esta ley, España se convertía en un reino, pero el jefe del Estado perpetuo seguía siendo Franco, quien quedaba facultado para designar a su sucesor a título de rey. El dictador no especificó qué dinastía seria la que reinaría posteriormente, aunque las posibilidades apuntaban hacia el príncipe Juan Carlos.
Con la intensificación de la ¨Guerra Fría¨, EEUU vio la posibilidad de apoyarse en el régimen español, anticomunista, para hacer frente a la URSS, lo que propició el cambio de actitud de EEUU hacia el franquismo. En 1950, la ONU anuló el aislamiento diplomático de España. En 1952, España fue admitida en la UNESCO y, en 1953, EEUU y España firmaron el Pacto de Madrid, por el que se creaban bases militares estadounidenses en España, a cambio de ayuda militar y económica. También el Vaticano firmó con España el concordato. En 1955, España fue admitida en la ONU.
Tras el fin del aislamiento internacional, ante la crisis económica, Franco incorporó al gobierno a un grupo de expertos en economía en 1957, los tecnócratas. En 1958 se promulgaba la Ley Fundamental de Principios del Movimiento Nacional, que mantenía la vigencia de algunos principios falangistas por los cuales los únicos sistemas de participación política eran la familia, el municipio y el sindicato. También declaraba que estos principios eran inalterables y permanentes.
Comenzaba la llamada fase tecnocrática.
 El acontecimiento que marcó de manera más clara el fin del aislamiento fue la visita oficial a España del presidente de EEUU, Eishenhower, en 1959, que supuso el afianzamiento definitivo del poder de Franco a nivel exterior.
Desde el punto de vista socioeconómico, en esta etapa, se experimentó una modernización de la economía y de la sociedad (fruto de las medidas llevadas a cabo por los ministros llamados tecnócratas), aunque no hubo cambios en el sistema político, a pesar de leyes como la Ley de Prensa (66), propiciada por Manuel Fraga, que suprimía la censura previa y establecía una tímida libertad de expresión, la Ley de Libertad Religiosa (67), que toleraba el culto privado y público de otras religiones, aunque el Estado seguía siendo católico o la Ley Orgánica del Estado (66) una especie de constitución que aseguraba la pervivencia del régimen después de la muerte del dictador en la que se mantenía la forma del Estado como reino y la fidelidad a los principios fundamentales del Movimiento. Separaba la jefatura del Estado de la presidencia del Gobierno y se establecía la elección de un tercio de las Cortes, aunque no se podían presentar candidatos de asociaciones políticas. De acuerdo con esta ley, Franco designó como sucesor al príncipe Juan Carlos.
España se integró en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la OCDE, y firmó acuerdos comerciales y políticos con Alemania y Francia. Las relaciones internacionales se fueron normalizando. En 1962, el Gobierno solicitó a la CEE la solicitud para su incorporación, que siempre fue denegada por el carácter antidemocrático del franquismo.
Entre 1969 y 1975 se produjo la descomposición del régimen franquista, motivado, principalmente, por el deterioro físico de Franco (quien cada vez delegaba más poder de decisión en Carrero Blanco), el distanciamiento, cada vez mayor, de una parte de la Iglesia y la cada vez mayor capacidad movilizadora de la oposición, además de las acciones terroristas de ETA y del FRAP. La decadencia también se evidenció por las tensiones dentro del régimen entre los inmovilistas, partidarios de mantener sin cambios el régimen instaurado desde la sublevación del 36; y los aperturistas, a favor de realizar reformas que llevasen a una democracia limitada. La parálisis política se agravó a partir de diciembre del 73 con el asesinato de Carrero Blanco, jefe de Gobierno, por ETA.


11.2. Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales: causas y evolución.

INTRODUCCIÓN
En sentido estricto, la dictadura franquista empezó el 01/10/36, al ser elegido el general Francisco Franco, por sus compañeros militares sublevados, Jefe del Estado, del Gobierno y Generalísimo de los ejércitos, y duró hasta su muerte, el 20/11/75.
La esencia del régimen se mantuvo inalterable mientras duró, sin embargo, se liberalizó en algunos aspectos, no por voluntad propia, sino por las necesidades surgidas del contexto internacional y de la situación económica.

LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS: DE LA AUTARQUÍA AL DESARROLLISMO
A)      La larga posguerra y la autarquía (39-50)
La Guerra Civil trajo una gran devastación y unos costes económicos elevados (enormes gastos en armamento, destrucción de infraestructuras), además del descenso de la renta nacional y per cápita, a estas causas del estancamiento económico se unió el aislamiento internacional. Aunque no fue normal que el estancamiento y la depresión económica duraran casi veinte años. Por lo que, entonces, la situación económica no se debió solo a las consecuencias de la guerra, sino también a la política económica franquista y los efectos de la Segunda Guerra Mundial que favorecieron la duración de esta crisis.  Fue un tiempo de restricciones eléctricas, hambre y miseria.
El primer franquismo, fiel a las ideas fascistas, optó por la autarquía económica, caracterizada por la voluntad de aislarse económicamente del exterior, fomentando los recursos propios, (aunque fue imposible por la falta de materias primas y fuentes de energía) y la intervención del Estado en la producción y distribución de bienes, lo que supuso la falta de alimentos, su racionamiento y la aparición de un mercado negro. Además de fijar los valores de cambio de la moneda.
Esta situación económica llevó al deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora y el descenso de sus salarios. Sin embargo, no todos sufrieron esta precaria situación económica, como algunos empresarios que se beneficiaron de la paz social impuesta por el régimen o las personas dedicadas al estraperlo.
En definitiva, la autarquía significó un incremento de las desigualdades sociales, un empobrecimiento general y una progresiva corrupción de la administración.
B)      De la década de los 50 al desarrollismo
Entre 1951 y 1957, España empezó a recuperar la situación económica de 1935. Aunque el régimen no abandonó la autarquía, sí se suprimieron algunas medidas intervencionistas. Esto, junto al fin del aislamiento internacional y el inicio de la ayuda estadounidense, permitió un crecimiento moderado. Aunque este crecimiento no fue equilibrado y tuvo dos consecuencias destacadas: por una parte, un aumento importante de la inflación; por otra, el pago de las importaciones, cada vez más numerosas, hacían disminuir las reservas de divisas del Estado, hasta llegar prácticamente a la insolvencia en el año 1957, situación que planteó la necesidad urgente de un plan para estabilizar la economía.
El Plan de Estabilización de 1959 marcó el inicio del llamado ¨milagro español¨ (1963-1973), período de gran crecimiento económico que terminó con la crisis final de la dictadura franquista (1973-1975). Ante la grave situación económica Franco en 1957 incorporó al Gobierno a un grupo de técnicos expertos en economía, los llamados tecnócratas, muchos de ellos relacionados con el Opus Dei. Los más destacados fueron el ministro de Hacienda, Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastre, ministro de Comercio, quienes prepararon el Plan de Estabilización y Liberalización de 1959. Este plan tenía dos grandes objetivos: por una parte, frenar la inflación, y, por otra liberalizar el sector exterior. A raíz de este plan también se devaluó la peseta y se impulsó una tímida reforma fiscal. Fundamentalmente el Plan de Estabilización consistió en la modificación de la autarquía y en el establecimiento de las bases para convertir la economía española en un sistema capitalista clásico. Franco aunque desconfiaba del Plan, pues iba en contra de sus principios, acabó aceptándolo ante la grave situación económica. En los primeros meses los efectos del Plan fueron muy negativos: cayó la productividad de las empresas, los sueldos bajaron, el coste de la vida aumentó así como el paro.
 Los efectos positivos del Plan empezaron a notarse a partir de 1961, año que se inicia un crecimiento sostenido, bastante espectacular a partir de 1963. Durante la década de los 60, el producto industrial creció cerca del 160% y la renta per cápita aumentó notablemente, España, por fin, se convertía en un país industrializado. Este despegue económico se debió a diferentes factores: en primer lugar al turismo, el crecimiento de las economías de los países occidentales propició la llegada creciente de turistas extranjeros, a partir de 1958. Las divisas ( dinero aportado por el turismo y por los emigrantes) constituyeron una de las fuentes de financiación más importantes para el desarrollo económico; en segundo lugar, la existencia de una dictadura que reprimía al movimiento obrero, que la mano de obra fuera barata y que se pagaran pocos impuestos sirvió para atraer el capital extranjero; tercero, la buena marcha de la economía europea llevó a muchos españoles a ir a trabajar a Europa, con ello en España se reducía el índice de parados y además los emigrantes enviaban parte de su sueldo a sus familiares en España. Además otra causa de la expansión económica fueron los Planes de Desarrollo impulsados por el Gobierno entre 1963 y 1975, de duración cuatrienal.
La expansión económica se frenó a partir de 1973 por los efectos de la crisis del petróleo, que provocó una fuerte inflación, el aumento del déficit comercial y presupuestario.

LOS CAMBIOS SOCIALES
Durante la primera etapa del franquismo hasta 1959, la sociedad española sufrió un giro hacia formas más conservadoras, a partir de esa fecha, la modernización económica vino acompañada de cambios sociales profundos. A pesar de los desequilibrios territoriales y el mantenimiento de la desigualdad de la renta, en 1975 la sociedad española ya era mayoritariamente urbana, había variado la estructura de clases, había modificado sus pautas de conducta y había mejorado su nivel educativo. En este contexto, también hay que señalar el progreso de la laicización, con el retroceso de la influencia de la Iglesia católica.
En general, el franquismo supuso la vuelta a los valores más conservadores, por ejemplo, para la mujer, el retorno al sistema de valores tradicionales machistas y la pérdida de todos los derechos y avances conseguidos durante la Segunda República. La mujer estaba sometida al hombre. La consideración del delito de adulterio, solo para la mujer, fue la manifestación extrema del machismo de esa sociedad.
En la educación se prohibió la coeducación y se acostumbraba a la mujer, desde muy pequeña, a su papel clásico de ama de casa. La legislación laboral dificultaba el acceso de las mujeres al mundo del trabajo. En los 70 se modificaron algunos de estos aspectos, se modificó la legislación sobre las mujeres solteras y se aceptó la coeducación en la escuela pública (Ley General De Educación).
El triunfo del franquismo supuso el final del gran momento cultural de principios de siglo. La prensa, la escuela y la universidad sufrieron una severa depuración. El franquismo pretendió restablecer la cultura católica y nacional tradicional frente a la presencia de la liberal y progresista de la etapa anterior. La victoria en la guerra fue objeto de alabanza en la pintura, escultura o arquitectura. Todo lo que pareciera vanguardia cultural era rechazado.
La educación pasó a ser controlada por la Iglesia católica, después que el profesorado liberal sufriera un proceso de depuración. A finales de los 50 y en los 60 el control por parte de la Iglesia en la enseñanza pública y la universidad de diluyó progresivamente e incluso algunos sectores y movimientos de la iglesia acogieron una oposición al régimen.
Frente a la pobreza cultura, el franquismo propició la cultura de masas, del entretenimiento y de la evasión, utilizando el cine, el fútbol o los toros con ese fin.
En los 50 aparecieron algunos atisbos de cultura no oficial en la literatura, en la universidad y en las manifestaciones artísticas. En los 60 se multiplicaron las manifestaciones de cultura autónoma y crítica.
La ley de Prensa de 1966 permitió la aparición de nuevas revistas, diarios y editoriales que podían manifestar una tímida crítica contra el régimen. En los últimos años de la dictadura, la cultura liberal se había impuesto por completo, a pesar de la hostilidad del régimen. La llegada de turistas, el regreso de los emigrantes y la propia política de la dictadura de acercamiento a Europa fueron los principales motivos de estos cambios.
Uno de los factores de modernización de la sociedad española durante la dictadura franquista fue el flujo irreversible de habitantes del campo a los núcleos urbanos. Este hecho trajo consigo la concentración creciente de la población en las grandes ciudades y sus alrededores. La expansión de las ciudades españolas se caracterizó por la falta de planificación, lo que supuso la degradación de los centros históricos y un crecimiento desordenado y a menudo de mala calidad.
El predominio de la sociedad urbana junto con el retroceso del colectivo jornalero y la expansión de una clase de agricultores medios orientados al mercado, supuso uno de los cambios sociales más importantes de la historia contemporánea de España.
En los núcleos urbanos aumentó el número de trabajadores de la industria y del sector servicios, que duplicaron sus efectivos entre 1950 y 1970, además creció la cualificación de estos trabajadores. El movimiento obrero cambió de mentalidad, frente al carácter revolucionario que tuvo en general en la época republicana, durante la dictadura pasó a organizarse alrededor de las clandestinas CCOO, sindicato que se centró en la demanda de mejoras salariales y en la reivindicación de derechos sindicales y democráticos. A pesar del aumento de la conflictividad laboral en la última etapa del franquismo, el talante reformista del movimiento obrero hizo que las clases medias dejaran de ver al proletariado con el temor que el régimen pretendía seguir fomentando, para justificar la falta de libertad.
Finalmente, por lo que respecta a la clase media, se produjo un incremento cuantitativo y un cambio cualitativo. Así, la nueva clase media, integrada por cuadros superiores, vendedores, empleados de oficina o técnicos medios, aumentó numéricamente, además su mentalidad era más abierta y dinámica, frente a la forma de pensar de la vieja burguesía.



11.3. La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.

INTRODUCCIÓN
En sentido estricto, la dictadura franquista empezó el 01/10/36, al ser elegido el general Francisco Franco por sus compañeros militares sublevados Jefe del Estado, del Gobierno y Generalísimo de los ejércitos, y duró hasta su muerte, el 20/11/75.
La esencia del régimen se mantuvo inalterable mientras duró. Sin embargo, se liberalizó en algunos aspectos, no por voluntad propia, sino por las necesidades surgidas del contexto internacional y de la situación económica.

LA OPOSICIÓN AL RÉGIMEN
Una de las características que el franquismo no abandonó nunca fue la represión contra movimientos democráticos e izquierdistas, los ideales republicanos y los nacionalismos. No obstante, al acabar la guerra se constituyeron movimientos de oposición al régimen.
La actividad clandestina del PCE, PSOE y CNT nunca se interrumpió, donde más se notó su presión fue, durante la fase de aislamiento, con huelgas en Cataluña y el País Vasco, aunque disminuyó en los 50.
Los grupos monárquicos, cuya base social eran la nobleza y la alta burguesía conspiraron también contra el régimen. En 1943, un grupo de tenientes generales reclamaron la restauración de la monarquía y, en 1945, Juan de Borbón, publicó un manifiesto que solicitaba a Franco que restaurara la monarquía en su persona.
El maquis se constituyó a partir de dos grupos diferentes, núcleos que subsistían por las zonas de montaña, que querían continuar la guerra esperando una oportunidad que permitiera una ofensiva exterior; y las unidades que victoriosamente habían luchado contra los alemanes en Francia e intentaban trasplantar aquella experiencia a España. Su acción más espectacular fue la ocupación del valle de Arán, aunque fracasaron debido a su aislamiento, la represión del régimen y el miedo a otra guerra civil entre la población.
En los 50, la oposición interna experimentó cambios significativos como la renuncia a la práctica violenta, la transformación social y generacional de sus miembros y el impulso de la actuación opositora en las universidades y los sindicatos franquistas. Las convocatorias de huelga, ilegales, fueron frecuentes y reivindicaban mejoras económicas. Frente a estas acciones, el franquismo endureció la represión aunque aceptó cierta flexibilidad respecto a las demandas salariales.
La oposición durante la fase tecnocrática se manifestó en el Congreso de Munich (62), en el que estuvieron presentes miembros de los partidos en el exilio, junto a representantes de una oposición interna muy moderada. Franco respondió encarcelando o desterrando a los participantes de aquella reunión cuando regresaron a España.
Los 60 y el principio de los 70 se caracterizaron por la continuación de la conspiración monárquica, el fortalecimiento de la oposición y de las críticas al régimen, que se extendieron a toda la sociedad, y las acciones terroristas del FRAP y de ETA.
En las protestas se mezclaban las reivindicaciones políticas, económicas y laborales. Se rechazaba el sindicalismo oficial y se demandaba la libertad sindical y derechos políticos.
Durante esta época, el PCE y el PSOE se configuraron como los partidos más importantes de la clandestinidad. La Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática, creadas en torno al PCE y el PSOE, respectivamente, pusieron de manifiesto que la alianza antifranquista unía diversas opciones políticas.

ETAPA FINAL DEL FRANQUISMO. LA FASE DE DESCOMPOSICIÓN
Entre 1969 y 1975 se produjo la descomposición del régimen franquista, motivado, principalmente, por el deterioro físico de Franco (quien cada vez delegaba más poder de decisión en Carrero Blanco), el distanciamiento, cada vez mayor, de una parte de la Iglesia y la cada vez mayor capacidad movilizadora de la oposición, además de las acciones terroristas de ETA y del FRAP. La decadencia también se evidenció por las tensiones dentro del régimen entre los inmovilistas, partidarios de mantener sin cambios el régimen instaurado desde la sublevación del 36; y los aperturistas, a favor de realizar reformas que llevasen a una democracia limitada. La parálisis política se agravó a partir de diciembre del 73 con el asesinato de Carrero Blanco, jefe de Gobierno, por ETA.
En los dos últimos años de dictadura, Carlos Arias Navarro fue el elegido como jefe de Gobierno. Su política se caracterizó por una mayor represión, entre otras cosas al constatarse la existencia de una asociación clandestina de militares demócratas, la Unión Militar Democrática.
En los 70, las democracias occidentales acabaron aceptando el régimen, aunque se mantuvo su exclusión de las instituciones políticas internacionales. La ejecución de cinco sentencias de muerte para miembros del FRAP y de ETA, en 1975, por parte del Gobierno, produjo una protesta internacional contra la dictadura. En los últimos días del franquismo se volvió al aislamiento internacional y moral de los 40. Franco, reaccionando como en tiempos pasados, pronunció su último discurso en Madrid, atribuyendo las protestas a una conjura de los enemigos de España.
Coincidiendo con la agonía de Franco estalló el problema del Sahara. Después de 1973, se había constituido el Frente Polisario en defensa de la independencia saharaui. La ONU había exigido a España un proceso de descolonización. En 1975, representantes del Gobierno español y del Frente Polisario se reunieron en Argel para tratar este tema. Aprovechando la debilidad del Gobierno español y la enfermedad de Franco, Hassán II, rey de Marruecos, vio la oportunidad de anexionarse este territorio. En octubre tuvo lugar la Marcha Verde, en la que miles de marroquíes se dirigieron a la frontera del Sahara. El miedo a una guerra con Marruecos hizo que la dictadura claudicara y aceptara la anexión del Sahara por parte de Marruecos y Mauritania.
Franco moría el 20 de Noviembre del 75, acabando la dictadura más larga de la España contemporánea y el país se abría a un destino incierto.


TAREAS PREPARACIÓN EXAMEN EVALUACIÓN

UNIDAD 7

1. Explica las razones profundas del inicio de la 2ª Guerra Mundial y describe los pasos de los países fascistas dan hacia la Guerra y la política de apaciguamiento de las potencias europeas.
-Cita las causas profundas que están detrás de la 2ª Guerra Mundial.
-Cita los hechos que configuran la creación de una política de alianzas entre Italia, Japón y Alemania, ¿puedes decir qué tienen en común estos estados?.
-Define con brevedad el término política de apaciguamiento.
-Cita cuál es el detonante del comienzo de la 2ª Guerra Mundial. Explica las relaciones de Alemania y la URSS en ese momento.

2. Explica el colaboracionismo y la resistencia durante la guerra.


- En el contexto de la 2ª Guerra Mundial, explica brevemente (tres líneas),los términos colaboracionismo, resistencia y maquis.

3.Describe la política antisemita nazi.
-Define el término Holocausto o la Shoa.
-Calcula el total de judíos exterminados durante el periodo entre 1939 y 1945.
-Define los siguientes términos Leyes de Núrenberg, “noche de los cristales rotos”, guetos, Solución Final y encuádralos dentro de alguna de las fases en que se desarrolla la política antisemita nazi.


4. Explica cómo se organiza la paz para después de la 2ª Guerra Mundial. Describe la creación de la ONU, cuáles son los objetivos que se plantea esta organización y cómo se organiza.
-Cita las conferencias celebradas antes y después de la 2ª Guerra Mundial para organizar el mundo. Explica los compromisos alcanzados en las dos primeras.
-Observa los cambios territoriales acordados, Mapa página 187, ¿cuáles te parecen más significativos?.
-Explica qué es la ONU, cita los objetivos que se propone, los organismos más importantes y describe sus rasgos.

5. Describe las principales consecuencias de la 2ª Guerra Mundial.
-Realiza un resumen de las consecuencias de la 2ª Guerra Mundial.

RESÚMENES BLOQUE 10


10.1 La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio reformista (1931-1933)
INTRODUCCIÓN
El 14 de abril de 1931, Alfonso XIII abandonó el país y se proclamó la Segunda República. El 18 de julio de 1936 se inició una rebelión militar contra la República que desencadenó una Guerra Civil, que acabó con la derrota de las ideas y objetivos republicanos. La Segunda República constituyó el primer intento de modernización del país en la historia contemporánea española.
El proceso político pasó por tres fases: el Bienio Reformista (1931-33), el Bienio Conservador (1933-36) y el período del Frente Popular, iniciado en febrero de 1936 debido a la victoria electoral de la izquierda. Aunque la 2ª República no finalizó hasta 1939, la guerra la afectó de raíz al dividir España entre los que apoyaban la insurrección y los que permanecieron fieles a la República.

EL FIN DE LA MONARQUÍA Y LA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA
Ante la falta de apoyos políticos, el Rey pidió la dimisión a Primo de Rivera en 1930, poniendo fin al directorio militar. Alfonso XII nombró jefe de gobierno al general Berenguer, intentando volver al régimen anterior. Aunque los partidos dinásticos estaban desprestigiados y la situación económica cada vez era más crítica.
En agosto de 1930 se firmó el Pacto de San Sebastián, apoyado por republicanos, nacionalistas y el PSOE. Se creó un Comité Revolucionario presidido por Alcalá-Zamora para preparar la proclamación de la república. La CNT no se unió al pacto, aunque respaldó la conspiración.
Tras el fracaso del pronunciamiento de Jaca, primer intento, para proclamar la república y la detención de varios de los miembros del Comité Revolucionario, el nuevo jefe de Gobierno, el almirante Aznar, convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931. Estas elecciones fueron presentadas como un plebiscito sobre la monarquía por los partidarios de la república. Los resultados electorales dieron en la mayoría de las ciudades el triunfo a las candidaturas republicanas. El 14 de abril se proclamaba la Segunda República y el Rey se exiliaba a Italia.

BIENIO REFORMISTA
a)       El gobierno provisional, la Constitución de 1931.
 Tras la proclamación de la República se crea un gobierno provisional, presidido por Alcalá-Zamora que convocó elecciones a Cortes constituyentes a la vez que planteaba una serie de reformas.
En relación al ejército, el gobierno, ofreció a los altos mandos una jubilación anticipada manteniendo el sueldo íntegro, consiguiendo reducir el número excesivo de comandantes, además de ofrecer una salida a aquellos que no quisieran continuar en el ejército bajo bandera republicana. Manuel Azaña, ministro de guerra, clausuró la Academia Militar de Zaragoza y anuló los ascensos por elección o méritos de guerra obtenidos durante la dictadura, provocando el malestar entre los militares. También creó la Guardia de Asalto, cuerpo de policía moderno, fiel a la República.
Las relaciones con la Iglesia también fueron difíciles, aunque el Vaticano había pedido a sus obispos respeto a la nueva situación política dos hechos fueron motivo de gran tensión, en primer lugar los elogios del cardenal Segura, arzobispo de Toledo hacia el rey, disgustó al gobierno que pidió su destitución. Más graves fueron la quema de conventos en Madrid, Sevilla y Málaga por grupos incontrolados, ante la pasividad de las fuerzas de orden público. Muchos católicos vieron el régimen republicano como un sistema contrario a sus convicciones.
En el terreno de la educación se crearon 6750 escuelas y 7000 plazas de maestros, a los que se les incrementó el sueldo. Además, se creó una red de bibliotecas.
El Gobierno también actuó a favor de la jornada de ocho horas de trabajo en el campo. Además, los propietarios rurales debían tener sus tierras cultivadas porque de lo contrario pasarían a ser usufructuadas por jornaleros.
Las elecciones del 28/06/31, las más transparentes celebradas hasta el momento, dieron el triunfo a las fuerzas de centro-izquierda.
Las nuevas Cortes redactaron una constitución, aprobada el 9 de diciembre. Ésta reflejaba los valores laicos e izquierdistas de la mayoría en las Cortes:  la soberanía popular, una sola Cámara, un Estado aconfesional, derechos individuales y la posibilidad de autonomía de las regiones.
La Constitución prohibía el ejercicio de la enseñanza a las órdenes religiosas y disolvía a la Compañía de Jesús. Este anticlericalismo constitucional se explica porque el republicanismo izquierdista atribuía el retraso de la sociedad a la Iglesia.  La Constitución definía el Estado ¨como una República de trabajadores de todas clases que vivían en un régimen de libertad y justicia ¨, el Estado era único, pero reconocía la autonomía de las regiones y se implantó el sufragio universal, que incluía por primera vez el voto de las mujeres.
b)       El gobierno constitucional
Alcalá-Zamora, elegido presidente de la República, encargó a Azaña la formación de Gobierno, quien continuó con las reformas emprendidas.
La Ley de Reforma Agraria hizo que muchas hectáreas de tierras quedaran en manos del Estado, aunque la distribución fue lenta y no se generaron tantos propietarios como los previstos, explicando la decepción de los campesinos. Además, los propietarios, estaban alarmados, considerando que era una ley revolucionaria.
La República se vio conmocionada por la agitación en el campo andaluz (con los intentos de asaltos de tierras instigados por comunistas y anarquistas) y por el intento de golpe de Estado monárquico del general Sanjurjo.
De acuerdo a la Constitución, comenzó en algunas regiones la elaboración de los estatutos de autonomía, con la oposición de las fuerzas más conservadoras.
-Para Cataluña, las Cortes, tras grandes discusiones, aprobaron el Estatuto en 1932, gracias a la intervención de Azaña en su defensa. En él se reflejaba que el Estado seguía controlando la enseñanza y podía suspender el Estatuto, además de reservarse las competencias de defensa o de asuntos exteriores. Sin embargo, recogía competencias legislativas, en justicia y orden público. Tras la victoria en las elecciones parlamentarias de la coalición encabezada por ERC, Macià fue elegido presidente de la Generalitat.
-En el cuanto al País Vasco y Navarra, el PNV había aceptado la República a cambio de la autonomía política, pero no se logró un acuerdo para aprobar un estatuto de autonomía. La victoria electoral de la derecha en 1933 paralizó el proyecto de autonomía vasco, retomado con la victoria del Frente Popular en el 36, dejando a Navarra fuera del Estatuto.  José A. de Aguirre fue el primer lendakari.
-En Galicia, la redacción del Estatuto comenzó en 1932 impulsado por la ORGA de Casares Quiroga. El Estatuto no se aprobó hasta el referéndum de 1936.
El gobierno de Azaña cayó en septiembre del 33 con motivo de los hechos de Casas Viejas (Cádiz), y de su incompatibilidad con el presidente de la República, Alcalá Zamora. En Casas Viejas, un alzamiento campesino asaltó el cuartel de la Guardia Civil, matando a varios guardias. Con la llegada de refuerzos los campesinos se refugiaron en una cabaña que fue incendiada por las guardias de asalto, matando a todos los ocupantes, incluidas mujeres y niños y se fusiló a catorce detenidos. Azaña, mal informado, defendió la actuación de las fuerzas del orden. Cuando se supo la verdad, distintos grupos políticos pidieron su dimisión y otros le dejaron de apoyar. 
Ante las dificultades para formar nuevo Gobierno, Alcalá-Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones.




10.2. El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno
INTRODUCCIÓN
El 14 de abril de 1931, Alfonso XIII abandonó el país y se proclamó la Segunda República. El 18 de julio de 1936 se inició una rebelión militar contra la República que desencadenó una Guerra Civil, que acabó con la derrota de las ideas y objetivos republicanos. La Segunda República constituyó el primer intento de modernización del país en la historia contemporánea española.
El proceso político pasó por tres fases: el Bienio Reformista (1931-33), el Bienio Conservador (1933-36) y el período del Frente Popular, iniciado en febrero de 1936 debido a la victoria electoral de la izquierda. Aunque la 2ª República no finalizó hasta 1939, la guerra la afectó de raíz al dividir España entre los que apoyaban la insurrección y los que permanecieron fieles a la República.

EL BIENIO RADICAL CEDISTA Y LA REVOLUCIÓN DEL 34
Durante el Bienio Reformista, la derecha española se reorganizó en dos grupos; el que se oponía abiertamente  a la República (monárquicos, carlistas y grupúsculos fascistas, en 1933 nacía Falange Española, FE, fundada por José Antonio Primo de Rivera ), y el que la aceptaba para transformarla en sentido conservador y no se pronunciaba con claridad sobre la forma de Estado; aquí destacaba la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), creada en 1933, alrededor del partido de influencia católica Acción Popular. Su dirigente más destacado era Gil-Robles.
El gobierno de Azaña cayó en septiembre de 1933, debido en gran parte a lo sucedido en Casas Viejas. Ante las dificultades para formar un nuevo gobierno, Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones.
La campaña electoral vislumbró la división de la sociedad española. Los socialistas presentaban a Gil-Robles como fascista y anunciaban una revolución social en el caso de que ganara la derecha. Ésta censuraba la obra revolucionaria de los socialistas y los azañistas y presentaba un programa que incluía: la revisión de la Constitución en sus puntos laicos y progresistas, la supresión de la reforma agraria y la amnistía para delitos políticos, pensando en el general Sanjurjo.
Las elecciones del 33 fueron favorables a la derecha y al centro. El presidente de la República encargó la formación de Gobierno a Lerroux, líder del Partido Radical. En una primera fase, la CEDA, partido con mejor resultado electoral apoyó al nuevo ejecutivo, aunque no formó parte de él.
Pocos meses después de las elecciones, sectores del PSOE y UGT prepararon una insurrección, El contexto histórico explicaba esta revolución (el ascenso de Hitler al poder en Alemania). Sin embargo, el motivo fue la entrada de miembros de la CEDA en el Gobierno. Los izquierdistas identificaban a la CEDA con el fascismo. Temiendo que Gil-Robles diera un golpe de Estado desde el gobierno, la UGT hizo un llamamiento a la huelga general, al que la CNT no se unió (excepto en Asturias). La insurrección solo triunfó en Asturias durante dos semanas, aunque al final fue reprimida por el ejército de África. Los otros focos de la huelga también fueron sofocados por el ejército. La insurrección fracasó y los dirigentes obreros fueron detenidos o tuvieron que exiliarse.
La Revolución de Octubre de 1934 tuvo eco en Madrid, donde hubo luchas en los barrios obreros, y en Cataluña, donde el presidente de la Generalitat proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. La falta de apoyo de los anarcosindicalistas y del catalanismo conservador hizo fracasar el levantamiento. La política represiva aplicada por el Gobierno supuso, en Cataluña, la detención del presidente de la Generalitat y la supresión del régimen autonómico.
Después de la crisis de octubre, los gobiernos de centroderecha quedaron políticamente erosionados. La represión, los juicios a los miles de detenidos, las prohibiciones de la prensa socialista y comunista despertaron las simpatías de la población hacia los presos y los perseguidos políticos. Además las actuaciones del Gobierno durante 1935 fueron muy impopulares: La Ley Agraria (que suprimía la Reforma Agraria), el bloqueo del Estatuto de Autonomía vasco o los nombramientos para altos cargos en el ejército de militares no partidarios de la democracia.
Ante esta situación, Lerroux se vio obligado a dimitir como consecuencia del escándalo de corrupción del estraperlo en 1935. Ante la imposibilidad de formar un gobierno estable, el presidente de la República convocó elecciones en febrero de 1936.
LAS ELECIONES DEL 36 Y EL TRIUNFO DEL FRENTE POPULAR
Las elecciones dividieron en dos a la opinión pública española; presentándose la izquierda unida en una coalición que reunía desde los republicanos de Azaña a los comunistas llamada Frente Popular, mientras que la derecha no lo logró.
El Frente Popular consiguió el 34% de los votos y el centro-derecha el 33%, pero el sistema electoral otorgó mayoría absoluta en el Congreso al Frente Popular.
 Ya desde principios de marzo de 1936, algunos generales empezaron a preparar un alzamiento militar contra la República, que se llevaría a cabo en julio.
Después de las elecciones, Alcalá-Zamora encargó la formación de Gobierno a Manuel Azaña, quien empezó a aplicar el programa del Frente Popular. Éste se asentaba en cuatro ejes principales: la continuación de la reforma agraria, la intensificación del desarrollo de la política educativa, la amnistía de los presos políticos y el restablecimiento de la Generalitat, al tiempo que daba un impulso definitivo a los Estatutos de Autonomía vasco y gallego.
En abril, Alcalá-Zamora fue destituido de la presidencia de la República y en su lugar fue elegido Azaña. La presidencia del Gobierno la asumió el nacionalista gallego Casares Quiroga. Aunque ni Azaña ni él pudieron evitar el deterioro del orden público, del que solo se salvaron, en parte, Cataluña y el País Vasco.
El desorden público se manifestó con la violencia en el campo, con huelgas y ocupaciones de tierras, el auge de la conflictividad social en las ciudades, los ataques a edificios eclesiásticos y quema de conventos y los atentados protagonizados por los extremos del arco ideológico: por un lado, monárquicos y falangistas, y por otro, comunistas y anarquistas. Los más significativos fueron los que costaron la vida al teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo, perpetrado por unos falangistas y el asesinato del líder de Renovación Española José Calvo Sotelo realizado por unos guardias de asalto como respuesta al crimen anterior. 





10.3. La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión internacional del conflicto.
INTRODUCCIÓN
El miedo a una revolución que proponían algunos sindicatos y ciertos partidos de izquierda fue un motivo importante que explica la insurrección militar de Julio de 1936. Los militares pensaban que el pueblo español corría el riesgo de una revolución que convertiría a España  en un satélite de la URSS, pero objetivamente, viendo la situación política,  parece improbable que España pudiera convertirse en un Estado bajo una dictadura comunista. Así, la conspiración militar obedecía a otros motivos más profundos como la resistencia a los cambios reformistas y a la descentralización autonómica que había propuesto la República.
SUBLEVACIÓN MILITAR Y EL ESTALLIDO DE LA GUERRA
Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones, Alcalá-Zamora encargó la formación de Gobierno a Azaña, quien empezó a aplicar el programa del Frente Popular basado en la continuación de la reforma agraria, la intensificación del desarrollo de la política educativa, la amnistía de los presos políticos y el restablecimiento de la Generalitat, dando, además, un impulso definitivo a los Estatutos de Autonomía vasco y gallego.
En abril, Alcalá-Zamora fue destituido de la presidencia de la República y en su lugar fue elegido Azaña. La presidencia del Gobierno la asumió el nacionalista gallego Casares Quiroga. Aunque ni Azaña ni él pudieron evitar el deterioro del orden público, del que solo se salvaron Cataluña y el País Vasco. El desorden público se manifestó con la violencia en el campo; con huelgas y ocupación de tierras, en las ciudades; con el auge de la conflictividad social y los ataques a edificios eclesiásticos y quema de conventos y los atentados protagonizados por los extremos del arco ideológico. José del Castillo, del cuerpo de la Guardia de Asalto, fue asesinado por falangistas. En represalia,  miembros de este cuerpo armado cometieron el atentado contra Calvo Sotelo, dirigente de Renovación Española
El Gobierno de la República era consciente de que una parte del ejército estaba en contra del régimen. El golpe de Estado fracasado del general Sanjurjo, años antes fue un ejemplo de ello. Por eso situó como jefes de las capitanías generales más importantes  a militares de probada fidelidad republicana, mientras que los militares menos adictos al régimen fueron enviados a capitanías poco importantes, como Franco, a Canarias, o Mola a Pamplona, donde nadie esperaba que se entendiese con los carlistas navarros.
A primeros de marzo empezaron a tramarse varias conspiraciones por parte de grupos de generales y políticos tradicionalistas, falangistas y del partido Renovación Española. Fue en abril cuando el general Mola  preparó una red golpista más consistente, ganando la confianza de todos los movimientos antirrepublicanos. Previsto para finales de Julio, el golpe de Estado se adelantó al día 18 del mismo mes, en parte por el impacto emocional que causó entre los conspiradores el asesinato de Calvo Sotelo.
La sublevación militar se inició en Melilla el día 17, a donde poco después volaba Franco para ponerse al frente del ejército de África, al día siguiente en Sevilla se alzó el general Queipo de Llano, finalmente el general Mola y otros jefes militares, la misma noche del 18, declararon el estado de guerra en el resto de España.
Inicialmente, la insurrección no tuvo éxito en todas partes y el país quedó dividido. Los rebeldes habían triunfado en la España rural (Castilla, Aragón, Galicia, Navarra, norte de Extremadura,  Andalucía occidental y los territorios no peninsulares) mientras que el resto del país se mantuvo fiel a la República, que conservaba las ciudades más importantes y zonas industriales. La Armada, fiel a la República, frenó el paso a las tropas africanas en el estrecho de Gibraltar. 
En la zona leal a la República se crearon numerosos comités locales y provinciales para frenar el golpe y organizar la administración de los ayuntamientos e instituciones. Durante los primeros días del golpe, esenciales para sofocarlo, el Gobierno tuvo tres presidentes: Casares Quiroga, Martínez Barrio y José Giral. El poder popular consiguió durante los primeros meses desplazar en las decisiones a los políticos. Se cometieron numerosos abusos y asesinatos, sobre todo de miembros del clero.
En la zona insurrecta, los generales rebeldes fueron sustituyendo, mediante la violencia extrema, a todos los altos cargos de las diferentes instituciones. Personajes relacionados con los sindicatos y de los partidos del Frente Popular fueron ejecutados. La insurrección había dejado a España dividida, comenzaba una larga Guerra Civil.
DIMENSIÓN INTERNACIONAL
Para muchos historiadores, la Guerra Civil fue un capítulo precedente de la 2ª Guerra Mundial. A comienzos de la guerra en la Sociedad de Naciones se constituyó un Comité Internacional de No Intervención, que resultó absolutamente ineficaz para evitar la presencia internacional en la guerra.
En el aspecto militar, la participación en ambos bandos fue importante y en el bando franquista decisiva en los primeros días de la guerra, por ejemplo, con el paso del Estrecho por parte del ejército de África. En ambos ejércitos, los combatientes extranjeros contribuyeron a reforzar su proceso de organización y consolidación. Con la importante diferencia de que, mientras en el bando franquista los combatientes marroquíes, italianos y alemanes constituían unidades regulares de sus ejércitos, en el bando republicano la masa de voluntarios se enroló individualmente o en pequeños grupos, con la excepción de los pilotos y tanquistas rusos.
Alemania, Italia y Portugal apoyaron con unidades militares, recursos y financiación al ejército franquista. Por parte de Alemania, la Legión Cóndor, formada por soldados y oficiales muy cualificados y con armamento de nuevo tipo, prestó una gran ayuda a Franco. Su marina hostigó sistemáticamente las costas leales y colaboró activamente en algunas ofensivas, como la ocupación de Málaga en febrero de 1937. La Italia fascista apoyó desde el primer momento con el envió de aviones para facilitar el paso del estrecho de Gibraltar y envió el llamado Cuerpo de Tropas Voluntarias, que llegó a integrar más de 80000 soldados regulares. Otras unidades menores fueron remitidas por Portugal (Legión Viriato) y alguna unidad de voluntarios irlandeses.
La República contó con el apoyo de un voluntariado internacional que alcanzó cerca de 50000 combatientes, las Brigadas Internacionales. Pero tuvo grandes dificultades para adquirir suministros militares debido a la política de no intervención de las democracias occidentales y al cierre de fronteras. Financió esos recursos mediante riguroso pago a Francia y Rusia con divisas y reservas de oro del Banco de España. En congruencia con su estrategia político militar, el Gobierno republicano propuso en la Sociedad de Naciones la retirada de combatientes extranjeros de ambos bandos en septiembre de 1938. En noviembre de ese mismo año, las Brigadas Internacionales abandonaron España.







10.4. Fases militares de la Guerra Civil. La evolución política y económica en las dos zonas. Consecuencias económicas y sociales de la guerra. Los costes humanos.
INTRODUCCIÓN
La Guerra Civil dividió a la sociedad española en dos bandos irreconciliables como consecuencia del fracaso parcial de la insurrección militar iniciada el 17/07/36 contra el Gobierno de la República.
En la zona insurrecta se instauró un régimen político inspirado en los fascismos europeos de la época, en contra de todos los ideales republicanos. Mientras que en la zona republicana se mantuvo, con dificultad, la legalidad democrática. Las consecuencias de la guerra fueron muy traumáticas.
FASES MILITARES DE LA GUERRA
a)        Primeros meses de la guerra (julio-diciembre 1936)
El primer objetivo de los insurrectos era Madrid. Pese a que el general Mola enviara allí columnas desde Pamplona y que Franco consiguiera cruzar el Estrecho, con la ayuda de Mussolini, fueron detenidos al llegar a Madrid. No obstante, el Gobierno de la República se desplazó a Valencia, por motivos de seguridad. Los insurrectos ya habían ocupado gran parte de Andalucía, Extremadura  a pesar de la defensa encarnizada que opusieron los republicanos en Badajoz), Irún, San Sebastián y Oviedo.
Las milicias catalanas preparadas se dirigieron hacia el frente de Aragón pero fueron frenadas en Huesca, Zaragoza y Teruel. La falta de organización, disciplina y armamento marcaron su debilidad.
b)       De la batalla del Jarama a la batalla del Ebro (37-39)
En diciembre del 37, las tropas republicanas lanzaron una ofensiva contra Teruel, que ocuparon, aunque poco después fue recuperada por los nacionales. Poco antes, el gobierno de la República se había desplazado a Barcelona.
Durante la segunda fase de la guerra, los insurrectos intentaron de nuevo conquistar Madrid, batalla del Jarama, pero no lo consiguieron, por lo que Franco decidió centrar su ataque en lo que quedaba de Andalucía, Asturias y el País Vasco. Mola, con la colaboración de la Legión Cóndor, inició una campaña militar en el frente norte. Tras el bombardeo de Gernika, Bilbao cayó en manos de los nacionales. Finalmente toda la cornisa cantábrica, con sus recursos energéticos e industriales, quedó en manos de los franquistas.
En marzo del 38, Franco comenzó una ofensiva contra el frente de Aragón y tras varias ocupaciones, la zona republicana quedó finalmente dividida. El ejército republicano, dirigido por Vicente Rojo, preparó una ofensiva en la zona del Ebro para volver a unir el territorio. En la batalla del Ebro se produjeron muchas bajas en ambos bandos, disputándose palmo a palmo el territorio. Al final, Franco consiguió romper el frente republicano y tuvo libre acceso a Cataluña. Los republicanos ya habían perdido la posibilidad de cambiar el curso de la guerra.
c)        La rendición final
En diciembre del 38, Franco dio la orden de iniciar la ofensiva final contra Cataluña. Fueron ocupando toda Cataluña y el Gobierno republicano, catalán y vasco pasaron la frontera junto con miles de personas que huían.
En febrero del 39, Azaña dimitió como presidente de la República sin ser sustituido por nadie; no obstante, Juan Negrín, jefe de Gobierno, volvió a Valencia para dirigir la resistencia de la zona republicana. Pero ya no había nada que hacer, sobre todo después que el coronel Casado, encargado de la defensa de Madrid, diera un golpe de Estado, pretendiendo una paz negociada con los golpistas. El 28 de marzo, las tropas franquistas ocuparon Madrid. Las otras ciudades de la zona republicana se entregaron sin resistencia. La última ciudad que ocuparon los franquistas fue Alicante. El día 1 de abril de 1939, la guerra había acabado.

LA EVOLUCIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA EN LAS DOS ZONAS
Tras la muerte del general Sanjurjo, la dirección del alzamiento militar la ejercía una Junta de Defensa Nacional, integrada por varios generales. Pero, en realidad, cada general ordenaba lo que quería en su zona. La necesidad de un mando único para dirigir la guerra,  llevó a los generales rebeldes a proclamar a Francisco Franco jefe del Estado y generalísimo de los ejércitos. Su primera medida fue crear una Junta Técnica del Estado. Con los decretos de las juntas militares y de la Junta Técnica pretendieron contrarrestar la obra de la República: devolver tierras a los propietarios expropiados, destituir a funcionarios republicanos, anular las reformas educativas, prohibir los sindicatos y partidos políticos, excepto la Falange y la Comunión Tradicionalista.
En abril del 37, Franco promulgó un decreto de unificación por el que creaba un partido único al estilo fascista, llamado Falange Española, Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista. Obviamente, Franco era el jefe indiscutible de este partido. Con esta medida, confirmaba su poder absoluto; generalísimo del ejército, jefe del Estado y del Gobierno, y jefe de este nuevo partido.
En la retaguardia republicana, tras la dimisión de José Giral, fue Largo Caballero quien asumió la presidencia del Gobierno, ante la necesidad de formar un Gobierno central de unidad y crear un ejército regular, formó un gobierno de unidad integrado por socialistas, sindicalistas, republicanos, comunistas y dos nacionalista, más adelante, se incorporaron también anarcosindicalistas.
Su Gobierno recuperó lentamente los poderes del Estado; se reanudaron las reuniones de las Cortes y se recuperaron las atribuciones gubernativas. El Partido Comunista llegó a ser el partido más influyente en el Gobierno, debido a su disciplina interna y el apoyo de la URSS Pero la marcha de la guerra provocó numerosos enfrentamientos causados por la posición de algunos comunistas, que discrepaban de las decisiones de Largo Caballero.
La crisis política de mayo del 37 en Barcelona enfrentó violentamente a los anarcosindicalistas y el POUM contra las fuerzas de orden público, la UGT y el PSUC. En estas circunstancias Azaña destituyó el Gobierno y encargó la formación de un nuevo gobierno al socialista Juan Negrín. Con el Gobierno de Negrín la influencia de los comunistas en el Gobierno y en el ejército aumentó paulatinamente. Negrín orientó su política hacia la resistencia a ultranza, confiando que el estallido de la guerra mundial favoreciera a la República.
CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO
La Guerra Civil fue el episodio más traumático del siglo XX en España. El odio entre los españoles se incrementó; los que vencieron excluyeron y persiguieron a quienes no se habían sumado a su bando. El dolor de la mayoría y el rencor eran el denominador común de la España posterior a la contienda.
La guerra supuso una fractura demográfica importante. Por un lado, el impacto en pérdidas humanas fue muy considerable. Se estima que las víctimas de la contienda superaron el medio millón de personas, incluyendo muertos en combate y represaliados en retaguardia. Además, habría que contabilizar los ejecutados por los vencedores tras la guerra, no menos de 50000 personas. A esto hay que sumar, al menos, otras 300000 personas exiliadas a Francia y países latinoamericanos principalmente. En los últimos meses de la guerra, millares de combatientes republicanos y de familias que habían defendido públicamente al Gobierno legítimo tuvieron que abandonar España. El puerto de Alicante y la frontera catalana con Francia se convirtieron en las salidas al exilio de miles de españoles.
Pero en cuanto al poblamiento, hay que señalar que en los años de la posguerra se produjo un estancamiento e incluso un retroceso de la población urbana debido al desmantelamiento de la economía industrial y de servicios, y a la necesidad de buscar la subsistencia cerca de la tierra.
La guerra hizo que quedara destruido todo el esfuerzo de regeneración cultural y educativa de la Edad de Plata y las figuras más importantes de la cultura murieron o se exiliaron (Lorca, Machado, Alberti o Picasso). Además fueron ejecutados o destituidos más del 60% de profesores y maestros. La cultura oficial retrocedió a los tiempos propios de la época de la Inquisición.
En cuanto a las repercusiones económicas, los años cuarenta fueron los ¨años del hambre¨. La destrucción de recursos económicos e infraestructuras es de muy difícil cálculo. La cabaña ganadera se redujo en la guerra en un 60%, mientras la producción agrícola bajó en un 25% aproximadamente. En todo caso, superó el 25% del PIB. La Hacienda Pública estaba arruinada y sin reservas financieras. Se produjo un estancamiento económico durante toda la década; de manera que no se recuperó el nivel de renta de 1935 hasta ya entrados los años cincuenta. Por otra parte, España no pudo beneficiarse de las ayudas estadounidenses para la reconstrucción del Plan Marshall de 1947 por el tipo de régimen dictatorial y el consiguiente aislamiento internacional que provocó la dictadura.
Las consecuencias políticas fueron el final de la democracia y modernidad que había vivido España y el inicio de un larguísimo período de represión y falta de libertades y derechos.
En el ámbito internacional, España inició 20 años de aislamiento político, con excepción del reconocimiento del Vaticano y Argentina.